El éxtasis de Mitácora

Si supieras las ganas que tengo de creer en ti, Dios mío. De salir a la calle y descubrir tus huellas dactilares impresas en las hechuras de todo cuanto veo.

¡Ay Dios!… ¡Qué no daría!... Que se derrumben los puentes alzados por las manos de los hombres. Que se duerman las noches al inclemente raso. Que se escatime perpetuamente del alimento. Si a cambio obtengo el consuelo de saberme parte cierta de tu obra.

En verdad la prueba más dura es la ausencia de pruebas.

Agotado de abrazar a nadie cuando pretendo aferrarte, he cambiado el destino de mi afecto. A espera de tus nuevas me dedico al prójimo, que a éste sí que llego, a guarecerle contra mi pecho, a administrarle abluciones con mis besos. Así alivio tanto amor estancado y no se me pudre dentro. Pretendiendo quizás alcanzarte a través de tus presuntas criaturas, pero sacando alguna gratitud al menos, que no será un licor tan dulce como el que destila tu bendita presencia, mas sacia la sed que provoca la fatiga del camino de desearte y no tenerte, por siempre, amén.

Frustración


Esa terquedad en no cumplirse que muestran los sueños...

Cuestión de fe


No es que ganen siempre los malos, es que sus triunfos no son victorias.

Lo sé, ahora tengo que creerlo.

Resistencia













xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxAlzaré altos los muros
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxque defiendan nuestro amor.

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx¡Ay lo que hay ahí fuera!...

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxCarroñeros de cariño
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxmerodean los contornos.
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxMuertos de hambre que rondan
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxnos jalean los deslices,
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxcuando olvidamos la esencia,
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxy el odio nos produce
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxdientes con que desgüazarnos
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxhasta no reconocernos
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxde los cachos de cadáver
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxque esparcimos por el firme,
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxsobre los que se abalanzan
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxávidos de su alimento.

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxUna vez que se han saciado,
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxnos querrán hechos chatarra,
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxgozosos de recibir
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxa otros nuevos semejantes.

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxNo te asolen los temores,
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxel amarse les remuerde
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx(su contrario les refuerza),
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxcada ofrenda de ternura
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxentre nuestras manos, armas
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxson de construcción masiva.

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxQué responsabilidad,
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx¿eh?, ser de la resistencia...

Praxis amatoria


Sólo quiero amarte. Quiero hacerlo y no decirlo. El amor se hace. Así lo clama la pornografía con su paroxismo de la técnica, los jipis que van hasta arriba de ingenuidad, los jóvenes que vierten su incontinencia hormonal por las esquinas y Jesucristo según San Mateo, el de “por sus hechos les conoceréis”. Tanto ilustre personaje no ha de andar descaminado.

Quiero hacer amor. Como pica la piedra el reo, concentrado únicamente en dar otro golpe de mazo sin pensar en el resultado del esfuerzo. Quiero hacer amor. Como hace revolución un activista, repartiendo pasquines por la calle mientras escapa de la policía política. Quiero hacer amor. Como se unge en sangre de toro el torero, seduciendo a la muerte con la posibilidad de atravesarle el pecho.

No sobaré al amor con palabras vacías. Hoy no, al menos. Hoy pasaré a la acción. Hoy iré a buscarte al final de la jornada. Hoy regresaremos a casa juntos de la mano mientras charlamos. Y que el mundo gire, pero contigo dentro.

¡Bum!


No estoy bien…
xxxxxxxxxPierdo el pie…
xxxxxxxxxxxxxxxxxxVoy cayendo...
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxBum bum bum: voy cayendo.
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxBum bum bum: voy cayendo.

Entonces te echo mano...

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxBum bum bum: voy cayendo.
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxBum bum bum: voy cayendo.

Entonces te echo mano...

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxBum bum bum: voy cayendo.
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxBum bum bum: voy cayendo.

Entonces te echo mano de un zarpazo,
enclavo como garfios en tu carne
mis uñas aceradas por el miedo,
socavo con pezuñas angustiado
estribos que al apoyo lloran sangre
de estragos que provoco al pataleo.
Evito así el abismo en el que caigo
trepando sobre el alma que me abres
de fuga al desenlace que da el suelo,
y encuentro en tu mirada si la alcanzo
sonrisas de cariño rebosantes,
conjuros al terror en que me encuentro.

Urbano (5)


La ronda es la acción de visitar los distintos garitos situados a una distancia tal que no comprometa la autonomía pedestre de los concurrentes, pues tienen que regresar a sus domicilios andando. En cada una de las paradas del trayecto se bebe, si no, no se entra. Cada cual toma lo que quiera, siendo el vino y la cerveza los artículos más demandados. El vino, antaño prácticamente único producto que se ofertaba, ha ido cediendo cuota de mercado a la cerveza, el fermento de gramínea se ha popularizado entre los jóvenes y entre los delicados de salud debido a su menor vigor alcohólico, eso sí, tanto el uno como la otra siempre de género nacional, nada importado. Se toma una consumición por bar, no se repite, para eso está el siguiente, si alguno tiene prisa que se calme y espere, no hay nada peor que beber con ansia, si alguno no acaba de apurar la suya que arree, estar tanto tiempo en un mismo sitio agobia. No han de seguir todos el mismo itinerario, cada cual tiene su propio camino, y mientras lo recorre, a veces coincide con los otros, a veces no. Dentro de la ruta habrá bares que se repitan casi invariablemente los mismos días a las mismas horas, de esta manera cualquiera que esté iniciado podrá juntarse a la ronda cuando mejor le convenga. Todos los días hay ronda, con participación desigual dependiendo de si hay que madrugar mañana, de la estación del año o de la temperatura ambiente. Al llegar se saluda colectivamente con un buenos días, tardes o noches, según el momento, se toma posesión de un trozo de barra libre que le permita estar situado suficientemente cerca de los demás ronderos, pero disponiendo de espacio vital alrededor para no sentirse vulnerado, acto seguido se pide con firmeza lo que se va a consumir. Ante un cliente habitual el camarero suele encerrar entre interrogaciones la bebida acostumbrada del recién llegado, ¿caña?, diría, y el preguntado, con una mirada aseverativa confirmaría el pedido, esto le confiere prestigio ante la parroquia, acreditando que no es un aficionado el que para. Si el camarero ni siquiera pregunta, simplemente le recibe con una sonrisa y le sirve, se sabrá que se está ante un verdadero profesional.
Urbano era un verdadero profesional.Todo el mundo sabía que bebía clarete.