Lifting


El primer signo inequívoco de envejecimiento es la desconfianza hacia la juventud.


Y vejestorio es quien la condena.

Lucubración al verte marchar al trabajo 2


Te veo, con la carne aún tibia de sueño (lo sé porque la he tocado), ponerte el tanga y el sostén, como Juana de Arco ajustándose la armadura antes de guiar en otra carga suicida a su tropa alucinada (¿es amarme el designio que te susurraron en el jardín las voces de los santos?).

Disfrazada de diario sales a la calle, con un vaso de leche y un beso en el pellejo, mientras me quedo observándote alejar desde nuestra ventana...

Líbrate de la hoguera de la envidia alimentada con egoísmo y avivada por el miedo.

Supera el descenso del desánimo, la inseguridad de la duda y la apatía del desencanto.

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxSe fuerte doncella.

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxSabed
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxque aunque al cielo defraudes
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxtienes regreso.

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxVuelve limpia. Te espero. En todo caso, vuelve.

El hecho diferencial


En su acepción más abyecta el que se cree diferente es porque se cree mejor, en la más mezquina es porque cree que así le va a ir mejor, en la más necia es porque literalmente se lo cree.
No niego que exista la diferencia, pero en todo caso hay que aprender a digerirla bien.

Siete palabras bastan


No sé si eras un genio, un idiota, o ambas dos. Sorprende ver convivir la inspiración más acertada con la estupidez más acérrima. Y yo que creí llegar a la conclusión de que el arte es una forma de conocimiento, ahora vienes tú y me lo desbaratas, porque mira que tenías tanto arte y como tan poco seso (igual que el Enrique, claro…)... ¡Hay que joderse con la farándula!...
No voy a ser manido, hortera u ordinario. No voy a poner ni la letra, ni el audio, ni el video. Para qué, cuando siete palabras bastan:

"En un mundo descomunal siento mi fragilidad..."

Chapó... Descansa en paz, maestro...

El éxtasis de Mitácora

Si supieras las ganas que tengo de creer en ti, Dios mío. De salir a la calle y ver tus huellas dactilares impresas en las hechuras de todo cuanto me rodea.

¡Ay Dios!… ¡Qué no daría!... Que se derrumben los puentes alzados por las manos de los hombres. Que se duerman las noches al inclemente raso. Si a cambio obtengo el consuelo de saberme parte cierta de tu obra.

En verdad la prueba más dura es la ausencia de pruebas.

Agotado de abrazar a nadie cuando pretendo aferrarte he cambiado el destino de mi afecto. A espera de tus nuevas me dedico al prójimo, que a éste sí que llego, a guarecerle contra mi pecho, a administrarle abluciones con mis besos. Así alivio tanto amor estancado y no se me pudre dentro. Pretendiendo quizás alcanzarte a través de tus criaturas, pero en cualquier caso llevándome algún agradecimiento. No será el licor más dulce, mas sacia la sed que provoca la fatiga del camino de desearte y no tenerte, por siempre, amén

Frustración


Esa terquedad en no cumplirse que muestran los sueños...

Cuestión de fe


No es que ganen siempre los malos, es que sus triunfos no son victorias.

Lo sé, ahora tengo que creerlo.